Diario de Lisboa, día 4: Belem

JUEVES 16/09/2021

Amanecimos en nuestro cuarto del Hotel Nacional sobre las 8:30 así que bajamos a desayunar al comedor, pues estaba incluido dentro del precio de las tres noches (180€+tasas=192€). Había fruta, cereales, zumos, dulces variados muy ricos, embutido, huevos duros, etc, vamos, que muy correcto.

Torre de Belem

Tras el desayuno pusimos rumbo al Barrio de Belem, tomando para ello el bus 723 en la concurrida Plaza del Marqués de Pombal. Nos bajamos, después de un largo trayecto, en el Instituto de Altos Estudios Militares, que creo que era la última parada. Caminamos por las calles del barrio hasta la Torre de Belem (es un tramo largo, me arrepentí de no haber cogido uno de los patinetes de alquiler que estaban por la calle).

Monumento de los Descubridores y Puente 25 de Abril

Puente 25 de Abril

Cuando llegamos a la Torre de Belem, resultó estar cerrada por lo que no se podía visitar así que nos dedicamos a hacer unas cuantas fotos por fuera, estaba estupenda con el buen día que hacía. Intentamos coger un patinete para ir hasta el Puente del 25 de Abril, pues había una buena tirada caminando, decantándonos por uno de la marca Bird. No fuimos capaces de arrancarlo así que Pelayo buscó un vídeo en Internet y es que resulta que había que dar tres pasos de impulso para activarlos. Conseguimos por tanto arrancar dos, bajándonos previamente la aplicación, y fuimos con ellos por el carril bici hasta el famoso Monumento de los Descubridores, estuvo realmente genial y la zona es preciosa. Cobran por minutos, y no son baratos, pero es muy divertido y se ahorra tiempo o dinero de un bus así que lo doy por bien empleado.

Monasterio de los Jerónimos

Dejamos el paseo para cruzar una plaza y la avenida, con el fin de entrar a visitar el Monasterio de los Jerónimos. Los tickets se sacan en la puerta del Museo Arqueológico y hay varias opciones:

-visita sólo a los Jerónimos (10€)

-visita sólo al Museo Arqueológico (5€)

-visita combinada a ambos (12€). A pesar de que el Museo no tenía mala pinta, no queríamos echar todo el día así que sólo cogimos la de los Jerónimos, pagando 20 euros por los dos.

Monasterio de los Jerónimos

El acceso al museo no es donde están las taquillas de venta de entradas, resulta que hay que salir de nuevo al exterior y entrar por la siguiente puerta (si miras de frente, a la derecha). La ruta está marcada con flechas y no se debería uno de confundir, pues es un circuito que incluye todos los puntos importantes: escaleras, claustro, refectorio, interior de la iglesia (con impresionante altura), etc. La visita es bonita pero es corta, no sé si 10€ será un precio excesivo… No tengo muy claro si se puede visitar sólo la iglesia de modo gratuito, porque quizás eso sí que merecía la pena entonces.

Monasterio de los Jerónimos

Una vez fuera del Monasterio caminamos por sus bonitos jardines y fuentes, en busca del local donde queríamos comer, pues habíamos leído muy buenas opiniones: Taberna dos Ferreiros. Nos sentamos en una de las 4-5 mesas de la terraza, pues llegamos los primeros. Dentro también tenía algunas mesas más, pero el local no es que sea muy grande por lo que creo que es mejor reservar si no vais muy temprano, como hicimos nosotros. Esto fue lo que pedimos:

-Pulpo braseado con tomate

Taberna dos Ferreiros. Lisboa

-Bacalao a bras

Taberna dos Ferreiros. Lisboa

-Atún crujiente con piña y berros (excelente)

Taberna dos Ferreiros. Lisboa

-Tarta de limón

Taberna dos Ferreiros. Lisboa

Para beber tomamos tres cañas, un agua con gas y una botella de vino de Soalheiro-Allo, pagando 57,25 euros, precio que nos pareció más que estupendo. Estaba todo delicioso y los camareros fueron realmente amables y agradables, nos encantó, es un restaurante que os recomiendo vivamente.

Taberna dos Ferreiros. Lisboa
Soalheiro

Tras la comida nos dirigimos a la famosa Fábrica de pasteis de Belem para tomar un café y probar sus pasteles. Nos pusimos a la cola y rápidamente uno de los camareros nos sentó en una mesa, pero primero atravesamos numerosas salas y es que el local por dentro es gigante (me aventuraría a decir que ocupa casi toda la manzana). Nos asignaron una mesa en una agradable terraza exterior y pedimos un capuccino, una copa de vino de Madeira y dos pastelitos (7’2€).

Fábrica de pasteis de Belem

Fábrica de pasteis de Belem

He de decir que los pasteles eran exquisitos, nada que ver con todos los que habíamos probado anteriormente, pues el hojaldre era perfecto, crujientísimo, y la crema deliciosa. Si vais por Belem no dejéis de ir a este local, habrá un antes y un después en los pastelitos de nata portugueses.

Paseo en patinete al borde del mar
MAAT

Al salir nos dirigimos al paseo e intentamos coger un par de patinetes pero al poco rato se desactivaban y es que al parecer no podíamos cruzar por la pasarela que conducía al lado del mar. Una vez que cruzamos a pie, ya en el otro lado conseguimos otros dos patinetes y recorrimos todo el estupendo trayecto por el carril bici: Museo de coches, MAAT (Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología), Doca de Santo Amaro (donde había varias pistas de pádel debajo de un puente, una disposición curiosa) y finalmente LX Factory, que era nuestro destino final.

LX Factory

LX Factory

Se trata de una antigua zona industrial reconvertida en oficinas, bares, comercios, talleres, restaurantes y un sinfín de curiosidades. Primero dimos una vuelta por las calles, que puede dar un aspecto de abandono en algunas zonas pero os aseguro que nos encandiló el lugar. A continuación entramos en el edificio más grande, de color rojo, recorriendo todas las plantas: curiosos baños, oficinas compartidas, artistas, etc. La planta alta todavía está en obras, accediendo a los andamios por donde se puede cambiar de planta. En los pasillos hay máquinas antiguas, grafitis, curiosa decoración, etc.

LX Factory

LX Factory

Tras el entretenido paseo nos sentamos en una de las terrazas que había en la calle para tomar algo; se trataba de un local argentino llamado El Chauta. A lo largo del tiempo que estuvimos allí sentados, viendo pasar gente de lo más variopinta, tomamos dos cervezas Imperiales IPA, una Imperial light, una Margarita y una empanadilla, pagando 28 euros por todo (no iba el TPV así que tuvimos que pagar en cash, menos mal que llevábamos algún que otro billete…).

Empanadilla en El Chauta de LX Factory

Como aún era pronto decidimos abandonar LX Factory e ir en patinete hasta la estación de Cais do Sodré, desde donde salían los ferrys hasta Cacilhas. el viaje en patinete hasta la terminal de barcos fue muy divertido, definitivamente me encantan los patinetes (aunque sean caros, pues pagué un total ese día de 11,23€). El viaje de 40 minutos a pie nos llevó sólo unos minutos al utilizar el patinete.

Ferry

Una vez en Cais do Sodré tomamos el primer barco que salió, utilizando la Tarjeta Verde. El barco estaba bastante viejo pero en unos diez minutos nos dejó al otro lado del Tajo, concretamente en Cacilhas (5€ el ticket/persona). Caminamos por la orilla, donde nos encontramos con varias construcciones abandonadas, numerosos grafitis, antiguas grúas, etc. Es un lugar bastante curioso también.

Restaurante Ponto final
Fotos en el muelle

Llegamos hasta el famoso restaurante Ponto Final, donde todas las mesas estaban reservadas, y no eran pocas. Continuamos caminando, encontrándonos un precioso muelle con vistas al imponente puente Puente del 25 de Abril. Tras unas cuantas fotos volvimos hacia atrás, donde hay un extraño elevador, pues allí habíamos visto un estupendo césped con un chiringuito de cócteles, llamado Filho de fruta. Al pedir en la barra nos entregaron unos graciosos cojines con forma de fruta para sentarnos en el césped, todo un detalle. Nos tomamos un mojito y una caipirinha (10€) que disfrutamos de lo lindo, pues las vista de la puesta de sol y el puente eran magníficas. El lugar se empezó a llenar de gente con picnics, se ve que es una actividad popular, dadas las estupendas vistas.

Anochecer con vistas al Puente 25 de Abril

Tras un buen rato volvimos hasta la terminal de barcos y cogimos un ferry que nos devolvió al lugar de origen, valiéndonos nuevamente de la Tarjeta (10€ entre los dos tickets de vuelta). Una vez en Cais do Sodré entramos en un supermercado que había en la propia estación, concretamente un Pingo Doce, con el fin de comprar vino (Ramos Pintos Duas Quintas 2018) y algo para cenar, pagando 25,67€. Cogimos el bus 706 hasta el hotel y cenamos en el cuarto viendo Homeland, tras una merecida ducha, pues el día había sido largo y bien aprovechado.

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