Diario de Rumanía: preparativos del viaje y día 1

Rumania es UE

En 2018 recibimos en España la visita de nuestros amigos rumanos de Galați, Daniel y Diana, y quedamos en ir nosotros el año siguiente. Acordamos que iríamos en Mayo de 2019 así que Marzo-Abril empecé a mirar los vuelos.

Desde Vigo no había nada por menos de 300€ y además a horas intempestivas así que, como ocurre habitualmente, el aeropuerto de Oporto fue nuestra salvación. Tras observar durante semanas los precios de los billetes, y a través de la web de viajes KIWI, que cada vez utilizo más, compré el 09/04/2019 estos billetes para los dos 417,72€:

Ida Jueves 16/05/2019 a las 14 horas: Oporto-Milán Malpensa-Bucarest, ambos vuelos con Ryanair

Vuelta Sábado 25/05/2019 a las 12:45 horas: Bucarest-Bolonia-Oporto, con WizzAir y Ryanair

El precio se encareció un poco al añadir una maleta facturada de hasta 20 kilos para poder llevar regalos (cuatro quesos, chorizos y un par de camisetas) y traer vino. Pelayo tenía por tanto derecho a llevar dos bultos en cabina (una maleta de menos de 10Kg y un bolsa de mano), con embarque Priority y yo a otros dos (uno de hasta 20 facturado y otro de mano) pero con embarque normal.

El 03/05/2019 reservé una plaza de aparcamiento en el Parking cubierto de ANA para todos los diez días de viaje, pagando 60€.

Un día antes del vuelo Kiwi, que funciona como una agencia de viajes, me envió un mensaje para gestionar la reserva: metí los datos de nuestros documentos de identidad, y ellos se encargaron de la facturación, recibiendo unas horas después en mi correo un mail con las tarjetas de embarque de la ida. Eso sí, no íbamos sentados juntos.

Tuvimos dudas sobre la maleta facturada, pues no la veíamos reflejada en la tarjeta de embarque, así que Pelayo llamó al teléfono de Atención al Cliente y amablemente nos explicaron cómo encontrarlo, pues viene en una letra minúscula debajo de la hora de cierre del embarque.

Había un solo inconveniente, que la maleta facturada no iba directamente a destino, sino que entre vuelo y vuelo teníamos que salir de la zona aire, volver a facturarla y pasar el control de seguridad (para lo cual tuvimos tiempo suficiente).

Sin más dilación paso a relataros el genial viaje de diez días que pasamos en Rumanía, una joya por descubrir.

JUEVES 16/05/2019

Nos levantamos a las 8 para hacer las maletas, preparar bocadillos y hacer las últimas compras en la Farmacia y Supermercado. Sobre las 11:30 salimos en coche hacia el Aeropuerto de Sa Carneiro, lo que nos llevó sobre una hora y media.

Al llegar al parking de ANA enseñamos el código QR que viene en el mail de reserva y se nos abrió inmediatamente la barrera, expulsando la máquina una tarjeta que hay que guardar y entregar el último día. El parking está a pocos metros del aeropuerto, sólo hay que caminar unos 300 metros.

Colas en el aeropuerto de Oporto

Facturé la maleta de 20 kilos sin problema y nos pusimos a la cola en el control de seguridad, pues había muchísima cola, de hecho nunca habíamos visto tanta gente en este aeropuerto. En veinte minutos conseguimos pasar el control.

El avión salió con un poco de retraso, llegando sobre las 17:45 a Milán-Malpensa, tras dos horas y media de vuelo. Una vez allí recogimos la maleta de 20 kilos en la cinta, volvimos a facturarla y pasamos nuevamente el control de seguridad (que por cierto fue rapidísimo).

Nos dimos una vuelta por el aeropuerto, viendo las tiendas, y compramos una bandeja de sushi para dos, una cerveza grande y dos bolsas de patatas fritas por 23,4€, lo que nos pareció una ganga para tratarse de un aeropuerto. Por cierto, las botellas de agua de las máquinas que había en los pasillos estaban a mejor precio en Milán que en Santiago de Compostela… El aeropuerto de Milán-Malpensa nos dio una muy buena impresión.

Cena aeroportuaria

El segundo vuelo salió con una hora de retraso, por lo que avisamos a Daniel, pues venían desde Galați, localidad en la que viven, hasta Bucarest en su coche para recogernos.

Foto del reencuentro

Llegamos a Bucarest a las 00:30 horas, en donde nos reencontramos con Daniel y Diana, que ya nos esperaban en la puerta de salida. Daniel condujo entonces hasta Galați, lo que le llevó unas tres horas. Al llegar a su casa, un apartamento muy bonito, nos tenían preparada una cena a base de productos típicamente rumanos:

-ensaladilla, pan con sésamo

Pan y ensaladilla

-embutido Valmar

-quesos típicos: en general son poco curados; llamó nuestra atención uno que elaboran dentro de vejigas

Quesos

-de postre una estupenda tarta de chocolate y frutos rojos, elaborada por la hermana de Diana que estaba excelente (una de las mejores que he comido nunca)

Tarta

En cuanto a la bebida, antes de empezar a cenar la tradición dice que hay que beber un chupito de Palinka, que es un aguardiente casero de ciruela con bastante graduación. Continuamos con:

Catnasi Inedit 2017, vino rosado elaborado con Busuioaca por Cotnari

Catnasi Inedit

Espumoso rosado de Cricova

Cricova Espumoso rosado

Con tanta cena y alegría por el reencuentro estuvimos charlando hasta las 7 de la mañana, cuando ya empezaba a amanecer, así que decidimos dormir un poco.

Cena en casa de Daniel y Diana

1 Trackback / Pingback

  1. XLIII Cata Ribeira de Fefiñans. Rumanía y Moldavia - Los gastroviajes de Ruth

Dejar una contestacion