Diario de Lisboa, día 1: Cascais y Estoril

LUNES 13/09/2021

Este año decidimos dedicar unos días de vacaciones de verano a nuestro querido vecino Portugal, visitando principalmente Lisboa y sus alrededores. Salimos de Vigo en nuestro coche el Lunes 13 sobre las 10:30, llenando el depósito de gasolina antes de pasar la frontera (43€), pues luego allí es más cara. Llevábamos bocadillos que paramos a comer en una estación de servicio, sobre las 13h. Ya no paramos más hasta que llegamos a Sintra, donde había reservado dos noches en una casa de huéspedes llamada María Parreirinha (110’7 euros sin desayuno pero con parking).

Casa de Huéspedes María Parreirinha

El hotel dispone de cuatro plazas, que completan con los primeros vehículos que lleguen; al ser lunes no tuvimos problema. En Sintra el aparcamiento es complicado así que un alojamiento con plaza incluida es importante. Nos recibió una chica muy amable, llamada Joana, que resolvió nuestras dudas sobre qué y cómo visitar Sintra al día siguiente. Dejamos las maletas en la habitación (un segundo piso sin ascensor), que daba a la fachada principal. La habitación estaba bien, era bonita, renovada y de un tamaño justo para dos (con baño privado). Pusimos entonces rumbo a Cascais, donde conseguimos aparcar el coche en una céntrica plaza, exactamente donde se encuentra la Policía Marítima, justo al lado del mar. Metimos en el parquímetro 4€, cantidad que nos dio para 2’5h, es decir, hasta las 18.

Ciudadela de Cascais

Ciudadela de Cascais

Caminamos entonces por el paseo marítimo hasta la Ciudadela, la cual alberga una Posada, cafeterías, esculturas y varios edificios. Es un lugar curioso, ideal para hacer unas cuantas de fotos. Al salir de la fortificación retornamos hacia el centro, por estrechas callejuelas, hasta que nos encontramos una bonita terraza con vistas al mar, llamada Esplanada Rainha, donde nos apeteció sentarnos a tomar algo (una caña y una pinta por 7€). Continuamos el paseo por las animadas calles de Cascais, cubiertas por bonitas baldosas. Cogimos un par de helados en una heladería italiana llamada Fabio Lupi,  que resultaron estar deliciosos, os la recomiendo vivamente (en Avenida Valbom 10, además la amable chica que nos atendió hablaba muy bien español).

Tomando algo en Esplanada Rainha
Cascais

Retornamos al parking, dejándole algo de tiempo pagado al siguiente, y nos dirigimos hacia Estoril. Allí paramos a hacer un par de fotos del famoso Casino y continuamos hasta la Boca do Inferno. Resultó estar cerrado el acceso, por peligro de desprendimiento, pero aprovechamos para pasear por la zona y ver el agujero en la roca desde arriba, que no nos pareció para tanto. Tuvimos que echar gasolina otra vez, pagando el atraco de 77€, pues estaba bastante más cara que en España.

Casino de Estoril
Boca do Inferno

Nos dirigimos entonces hacia Azenhas do Mar, un precioso pueblecito que se encuentra en lo alto de un acantilado, muy pintoresco. Hicimos unas impresionantes fotos del atardecer desde un mirador que hay al lado de la carretera, con unas vistas estupendas. De hecho esperamos a que anocheciera un poco, pues el pueblo se empezó a iluminar, mostrando una estampa realmente idílica. Seguimos la ruta hasta Colares, donde tomamos algo en una terraza que había al lado del río. Quisimos probar vino de la zona pero no tenían, una decepción, así que pedimos dos Alentejanos (2’2€). Era casero, más bien malo, así que no nos acabamos el tremendo copón que nos echó a cada uno el camarero.

Azenhas do Mar

Aprovechamos para ir a un supermercado y comprar algo para desayunar al día siguiente: yogures, galletas, etc, pagando 6’19€. Volvimos entonces para el hotel, en Sintra y, en cuanto dejamos el coche en el parking, se puso a llover torrencialmente. Habíamos reservado mesa para cenar esa misma noche en un restaurante que estaba muy cerca del alojamiento llamado Metamorphosis, donde rápidamente nos sentaron en una mesa de dos (las mesas estaban un poco juntas para mi gusto). Esto fue lo que pedimos:

-Almejas (no nos gustó mucho, muy secas)

Restaurante Metamorphosis. Sintra

-Polvo lagareiro

Restaurante Metamorphosis. Sintra

-Porco a la alentejana, es decir, con almejas (la carne estaba también muy seca)

Restaurante Metamorphosis. Sintra

-Tarta de manzana: probablemente el trozo más pequeño de tarta que me hayan puesto nunca en un restaurante

Restaurante Metamorphosis. Sintra
Vino

Para beber pedimos una botella de vino blanco de la zona (elaborado con variedades tintas, como hacen en Champagne con los blanc de noirs), una caña, un agua con gas, una copa de Tawny Noval y un café, pagando por todo 74’15€. Las raciones eran abundantes pero no recordamos la cena con gran entusiasmo, los platos eran bastante normales, sin más. Volvimos rápidamente para el hotel, para no mojarnos, y a descansar.

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