Diario de Georgia, día 4: Telavi y nuestra primera marani

JUEVES 19/09/24

Volvimos a amanecer en el Hotel MMG de Tibilisi vivos y enteros así que a las 9:30 salimos del cuarto a desayunar, que era la hora que habíamos acordado con el dueño. Nos puso un tomate riquísimo, salchichas, arroz, phkhali de zanahoria, etc. Cerramos las maletas, nos despedimos y las metimos en el coche, que dejamos aparcado mientras nos fuimos a turistear un poco por la capital de Georgia.

Parque Rike
Salón de la música

Caminamos hasta el Puente de la Paz y cruzamos al otro lado del río, hacia el Parque Rike, donde paseamos para ver las estatuas, espacios y el curioso Salón de la Música, que es un edificio tubular. Después nos dirigimos a la Iglesia de Metekhi y la estatua del Rey Vakhtang Gorgasali. Desde allí había unas bonitas vistas de la ciudad y el Fuerte Narikala.

Vistas de Tiflis

Empezó a llover un poco así que esperamos en la entrada de la iglesia a que amainase un poco; justo al poco llegó un sacerdote ortodoxo acompañado por un montón de gente, parecía un famoso rodeado de paparazzis, entendemos que para dar algún tipo de servicio religioso (aquí podéis ver un vídeo de la entrada a la iglesia).

Barrio de Tiflis
Sacerdote
Iglesia de Metekhi
Enorme iglesia abandonada

Cuando amainó un poco callejeamos por este barrio al que todavía no habíamos accedido, viendo restos de muralla, una iglesia destruida, etc., pero como no paraba volvimos al coche y abandonamos finalmente la capital, en dirección al monumento Crónicas de Georgia, que está a las afueras, a orillas del Tiblisi Sea. El problema es que el tráfico en la capital es brutal, da igual la hora, así que tardamos bastante en poder salir de ella. Pasamos además por delante del Dezerter Bazar, que es enorme y desordenado, pero no vimos ningún sitio donde dejar el coche aparcado con seguridad así que continuamos la ruta hasta el lago.

Cementerio con mesas para que los vivos puedan pasar tiempo con los muertos, que a su vez están retratados
Tiblisi Sea

El monumento de Crónicas de Georgia, que al parecer está inacabado, es impresionante, con unas enormes columnas que recogen la historia del país (siempre ligada a la religión). Consta de 16 pilares de 30 metros con reyes, reinas, héroes y la vida de Cristo. Recomiendan ver el atardecer desde allí pero a nosotros se nos hacía tarde. Eso sí, desde la colina donde está el monumento hay vistas de toda la ciudad de Tiflis, además de al bonito lago; que al parecer en verano tiene mucha vida, pues vimos muchos restaurantes, chiringos, tiendas de alquiler de piraguas, etc., aunque ahora estaba todo cerrado.

Crónicas de Georgia

Continuamos ruta hacia Telavi, donde cogí una Guesthouse llamada Phudze por 95GEL/33€ con desayuno. El camino no fue sencillo, pues había una carretera cortada por la Policía, que no nos supo explicar por qué, y tuvimos que dar bastantes vueltas hasta que llegamos al destino. El camino tampoco fue fácil, pues la carretera presentaba socavones, desprendimientos, obras, desvíos, etc. Una vez que llegamos comprobamos que pertenecía a una familia encantadora que dispone de varias habitaciones muy nuevas en un edificio anexo; se ve que les va bien porque estaban construyendo más. La habitación tenía una pequeña cocina y una terraza, todo nuevo y muy limpio pero eso sí, tuvimos que pagar en cash. El coche lo dejamos aparcado en el terreno de la vivienda.

Guesthouse Phudze en Telavi

Le preguntamos, a través del Google translator, un sitio para comer y nos recomendó un local que estaba justo al lado, llamado Badia (del que yo ya había leído buenos comentarios). A pesar de que eran las 18 horas dijo que nos atenderían sin problema así que dejamos las maletas y nos dirigimos al restaurante, donde llegamos en menos de tres minutos. El lugar tenía una terraza muy bonita y comimos fenomenal: ensalada de walnuts, pollo shkmeruli (salsa de ajo y leche) y kebab, acompañado de un rico pan típico georgiano pero a la brasa y una botella de vino de la casa buenísimo (Saperavi), pagando por todo 98GEL/34€.

Comida en el Restaurante Badia, en Telavi
Esalada de walnuts y kebab
Pollo shkmeruli

Tuvimos que pagar y salir corriendo porque a las 19 horas teníamos arreglada una visita a la bodega de Giorgi, llamada de manera impronunciable para un español: Ghavardzelashvilis, que estaba a unos 16 minutos del restaurante. Por cierto, las bodegas en georgiano se llaman Marani, veréis las carreteras llenas de carteles con indicaciones a cientos de ellas.

Viñas en Bodega Ghavardzelashvilis

Al llegar a la finca salió a recibirnos, pues es encantador, pasamos un muy buen rato con él. Primero vimos las viñas y luego la bodega, con varios qvevri enterrados en el suelo, al estilo tradicional georgiano. Uno de ellos estaba lleno de uvas blancas que había recogido hacía unos días. Aunque no hablaba muchísimo inglés nos entendimos bien con él: nos explicó cómo hacen el vino en las tinajas, cómo las limpian, cómo hacen los remontes, cómo las mueven, etc, mostrándonos todo el material necesario, que estaba expuesto en la bonita sala. Aquí podéis ver a Giorgi explicándonos el funcionamiento de uno de esos tradicionales artilugios.

Giorgi iluminando la chacha con la luz del móvil
Tradicional instrumental de bodega
Kvevri en fermentación
Giorgi bazuqueando

Nos mostró además varias chachas que hace con diferentes ingredientes en damajuanas de cristal, una visita muy interesante y nuestro primer contacto con la tradición vinícola de Georgia, que es muy interesante, pues el vino es una parte muy arraigada e importante de su cultura. Después nos sentamos los tres en el patio de la vivienda hasta bien entrada la noche, charlando y probando sus vinos:

-Gia blanco

-Gia elaborado con Rkatsiteli, Mtvane y Buera

-Nino: tinto que lleva el nombre de su mujer, a base de una uva muy desconocida llamada Zhgia

Vinos
Chachas

Además catamos dos chachas (una blanca y otra caramel que estaban buenísimas) con un queso tipo sulgumi ahumado que elabora él, además de nueces y uvas pasas de la finca, una riquísima churkela que también hacen ellos, y pan, todo buenísimo. Estuvimos charlando muy animadamente con él, es muy simpático; nos contó que fue Policía pero que, al ser víctima de una explosión en las zonas ocupadas por Rusia abandonó su trabajo y se fue al campo, con el fin de tener una vida más tranquila. Sobre las 22 horas, muy a nuestro pesar, abandonamos la granja para dirigirnos a nuestro alojamiento. Fue una visita muy interesante y divertida que os recomiendo sin ninguna duda.

Aperitivos

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