Diario de Georgia, día 3: Tiflis

MIÉRCOLES 18/09/2024

Amanecimos vivos y enteros en el Hotel MMG de Tiflis, por llamarlo de alguna manera, y el señor nos tenía preparado el desayuno a la hora que habíamos acordado el día anterior, traductor mediante, que fue alas 9:30. En la segunda planta había una pequeña cocina con una mesa donde nos dejó muchos platos de comida: ensalada de tomate y pepino, queso, huevos fritos, phkali de zanahoria, tostadas, mantequilla, mermelada, etc., y la verdad es que estaba todo bastante bueno.

Desayuno en el Hotel MMG
Entrada al hotel MMG

 

Exterior del Hotel MMG
Comprobamos cómo las casas se acaban cayendo en Tiflis

Tras el desayuno salimos a conocer la capital del país, y pudimos comprobar con luz el estado en el que se encontraba el edificio, lleno de grietas. Comenzamos nuestra ruta por el precioso reloj torcido, también llamado Gabriadze clock tower, que en realidad pertenece al Museo de marionetas; vimos además cómo se movía cuando las agujas dan una hora en punto. La pequeña y preciosa plaza estaba llena de gente mirando al reloj, incluso había una pareja de novios haciéndose allí las fotos. Por cierto, aquí podéis ver un pequeño vídeo de cómo sale un muñeco a tocar las campanas cuando suena.

Gabriadze clock tower

Bordeamos un pequeño trozo que hay de muralla hasta el Mercado de las Flores y continuamos hasta Orbeliani Market, que es un gran espacio con numerosos puestos gastronómicos, zonas para teletrabajar, para tomar un vino, conciertos, etc. Seguimos hasta el Dry Brigdge y su mercado, que ocupa todo el parque y según las zonas hay antigüedades, obras de arte, ropa, etc. Estuvimos curioseando un rato pero finalmente no compramos nada.

Antiguo ayuntamiento, con típicos balcones georgianos, sobre restos de la antigua muralla
Orbeliani Market
Dry Bridge

Visitamos una de las tiendas de la cadena 8000 vintages, que venden numerosas referencias de vino a todo el mundo, y en el local además se puede comer. Disponen de un sistema de cata de vinos muy interesante: hay una máquina con varias botellas de vino, a una temperatura ideal, en la que hay dispensadores de más o menos cantidad. Te entregan una copa y una tarjeta, que hay que pasar por un lector para que se active el surtidor que tú escojas y en la cantidad elegida, las veces que quieras (aquí podéis ver la máquina funcionando). Al final se pasa por caja con la tarjeta y ven las copas que te has tomado, cobrando lo correspondiente. De este modo pudimos probar cuatro vinos blancos y cuatro tintos, todos bastante buenos, aunque no comimos nada; eso sí, el local es muy bonito y tiene una gran variedad; al parecer hay varias tiendas repartidas por la ciudad y envían las botellas a numeroso países por un módico precio. Por cierto, pagamos 40’1GEL/14€ por las ocho copas de vino, una ganga.

8000 Vintages

8000 vintages

Recorrimos después la avenida Shota Rustaveli, donde se encuentran edificios tan conocidos como la Ópera, el Teatro, varios Museos, Iglesias, etc., llegando hasta la Plaza de la Libertad, donde se encuentra sobre un obelisco la estatua dorada de San Jorge (antiguamente llamada la Plaza Lenin, de donde fue derrumbada su estatua tras la independencia de Georgia en 1991).

Teatro de ópera y ballet
Plaza de la Libertad con San Jorge en el obelisco, que sustituyó a la figura de Lenin

Pelayo empezaba a tener hambre así que nos sentamos en uno de los restaurantes de la zona céntrica y turística de la ciudad, llamado Kala (en una concurrida calle, llena de restaurantes a ambos lados). Pedimos berenjenas, hígado de pollo con setas y khinkali (se lee jinkali), además de vino de la casa  blanco (que estaba bastante malo), pagando por todo 80GEL/31’24€. He de decir que aunque no fue ni mucho menos la mejor comida que probamos durante nuestra estancia en Georgia, tampoco estuvo mal. Aquí podéis ver un vídeo de cómo se debe de comer un khinkali.

Nuestros primeros Khinkali
Hígado de pollo y berenjenas

Cruzamos entonces a pie el espectacular Puente de la Paz, pasando sobre el río Mrkvari/Kura (con 1500km, nace en Turquía y desemboca en el Mar Caspio), hacia el Parque Rique, que es precioso. Se trata de unos jardines muy cuidados con numerosos espacios, chiringos, el espectacular Music Theater and Exhibition Center (que nos dio la impresión de cerrado desde hace mucho tiempo), un globo al que se puede subir pagando, etc. Allí compramos el billete para subir en teleférico hasta la Fortaleza de Narikala, y sólo aceptaban cash en la taquilla (7GEL por dos billetes de ida). Tras una pequeña y ágil cola subimos al teleférico y en pocos minutos nos dejó en lo alto de la colina.

Puente de la Paz
Vistas de Tiflis
Subida a la Fortaleza de Narikala
Estatua de la Madre Georgia

Desde allí las vistas de Tiflis son espectaculares, además se ve el bosque en la parte de atrás de la colina, eso sí, la fortaleza estaba cerrada por labores de restauración. En pocos pasos nos topamos con la estatua de la Madre de Georgia, una voluptuosa mujer de 20 metros, hecha de aluminio, que sujeta una copa con vino en una mano para los huéspedes y una espada en la otra para los enemigos. Tras unas cuantas fotos de la zona y admirar las vistas, iniciamos el descenso por unas escaleras que nos llevaron al preciosos Barrio Azarí o Abanotubani.

Bario Azarí con la mezquita de Jumah a la derecha

Bario Azarí

Caminamos hasta los famosos Sulphur Baths que, tras ver cientos de fotos, me decepcionaron un poco, pues son bastante más pequeños de lo que me había imaginado. Además contemplamos la preciosa mezquita azul de Jumah, donde dicen que rezan chiitas y sunitas juntos, construida por los otomanos en el siglo XVIII. Cruzamos el puente y caminamos hasta la catarata de 22 metros, de agua que baja desde el Jardín Botánico, que fue un pequeño paseo pero tranquilo, pues apenas había nadie por la zona.

Catarata

Bario Azarí

Volvimos hacia Old Tiflis, donde entramos en el Mercado Meidan, que es subterráneo y vende un montón de objetos curiosos; no es muy grande así que yo creo que merece la pena bajar a verlo.

Mercado Meidan

Justo al lado de la puerta de dicho mercado estaba el Wine Bar de una de las bodegas georgianas más conocidas, Château Mukhrani. No sentamos en su terraza y una amable camarera nos puso dos vinos por 24’2GEL/8’4€: Shavkapito (blanco) y Goruli Mtsvane (tinto). Ese día buscó Pelayo un sitio para cenar que fue todo un acierto, pero como era pronto nos dimos una vuelta por la zona de Old Tiflis que todavía no habíamos visto.

Château Mukhrani

Acabamos tomando un vino y un café en un local muy bonito pero donde nos metieron un buen clavo por una copa de vino y un café turco (22GEL), estando además el primero muy regular; se llamaba Sanikebi, para que no caigais en la trampa, pues está en una plaza muy chula, en el centro. Finalmente nos fuimos para el Restaurante, llamado Veliaminov, que agradablemente comprobamos que estaba lleno de locales. Pedimos phkhali (berenjenas rellenas, bolas de espinacas y cilantro), costillas de cerdo y queso sulguni ahumado, todo muy rico. Para beber pedimos una botella de vino  100% Saperavi de Kindzmarauli, Bodega Trvelisi, que resultó ser semidulce. Pagamos 84GEL/29€ destacando el amable servicio de las camareras y que estaba todo riquísimo.

phkhali
Carne y queso sulguni

Vino

De camino al hotel, por entre abandonadas casas que se caían, encontramos un local llamado Lutra, donde entramos a tomar una copa. Resulta que allí estaba una pareja con la que habíamos coincidido cenando la noche anterior en los bajos del Teatro: Megan, Jesse y su bebé Sasha, de Canadá y Sudáfrica respectivamente, viviendo en el primero. Eran muy majos, la verdad es que pasamos un buen rato tomando copas con ellos en la terraza (eso sí, cada vez que pasaba un coche había que levantarse). Bebimos cócteles, chacha y calvados de Georgia. Nos fuimos repartiendo las rondas así que no tengo muy claro cuánto pagamos… Sobre la 12 nos fuimos para nuestro hotel del terror, con su entrada y escaleras plagadas de grietas.

Lutra

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