
MIÉRCOLES 19 NOVIEMBRE 2025
Nos levantamos con tiempo para llegar a tiempo a la visita que habíamos reservado en la Bodegas El Grifo a las 10:30, concretamente la que se llama Wine Lover (50€/persona). Como llegamos un poco antes aprovechamos para dar una vuelta por los alrededores, luego por el pequeño pero bonito museo y antigua bodega de El Grifo, donde hay expuestos interesantes elementos que se usaban en el laboratorio, antigua maquinaria, etc. También entramos a ver el winebar, que es precioso.
A las 10:30 nuestra guía, Erica de Brescia, comenzó la visita con un pequeño grupo de personas, entregándonos una copa de espumoso ancestral 2025 muy divertido, elaborado con Malvasía volcánica, del que elaboran alrededor de 4000 botellas.

La visita duró algo más de dos horas, una de las cuales fue por la viña, muy interesante. Erica nos explicó la dificulta que conlleva la agricultura en una isla tan árida como Lanzarote. Vimos las viñas en hilera, con una zona experimental de poda en invierno que llamativamente parecían más sanas que las demás (y es que como allí las plantas no tienen una parada vegetativa de invierno, están intentando alterar el ciclo de las mismas). Al podar en septiembre pueden adelantar la vendimia al invierno (alrededor de febrero), evitando así el gran calor del verano, obtienen una uva con más acidez y la viña sufre menos.

Nos mostró varios chabocos, llamando la atención uno que alberga una viña de Moscatel que al parecer cuenta con más de 200 años, una auténtica preciosidad (aquí aprovechamos para beber MV de Ramón 2024). Estos chabocos se basa en el aprovechamiento de huecos naturales para mantener las plantas a cubierto, aunque con el tiempo en la isla se empezaron a hacer artificialmente, excavando en la roca.


Por lo que nos explicaron El Grifo es la bodega más antigua de Canarias y una de las más antiguas de España, pues data de 1775. Pasaron tres familias por ella y actualmente está a cargo de la quinta generación de la tercera familia.

Luego Erica nos acompañó al museo, donde vimos la bodega originaria, las reproducciones de dos barriles de 1881 que encontraron (uno picado y otro que al parecer se guardó y aún lo conservan), los depósitos de cemento restaurados por César Manrique y la biblioteca.


Posteriormente pasamos a la sala de catas donde sirvieron cuatro vinos más con cuatro quesos:
–Experiencia de vendimia Listán blanco 2024: fermentación alcohólica en inox para luego pasar un año en fudre de roble francés, acompañado por el queso Desierto, que es un semicurado de cabra de Fuerteventura.
–Vijariego sobre lías 2023: según nos explicó, esta variedad procede de Andalucía pero allí se extinguió (también se llama Diego), tratándose de una variedad poco aromática, para guarda. Realiza la fermentación alcohólica en barrica de 500ml y luego un año sobre lías, notándosele más la madera que al anterior. Fue acompañado por un queso Rubicón ahumado de Lanzarote que nos encantó.
–El Grifo 250 aniversario: elaborado con Malvasía volcánica de 2018 para el aniversario de la bodega en 2025. Fermentación alcohólica en inox y luego 28 meses con lías finas (70% en acero y 30% en madera para luego ensamblar y criar en botella unos 5 años más). Fue maridado con queso Rubicón semicurado, riquísimo.
–Reserva de familia Syrah 2021: como el Listán tinto se les había acabado nos sirvieron éste en su lugar. Fermentación alcohólica en madera y ciranza de un año también en madera, para guarda. El queso con el que lo acompañaron fue curado de vaca y cabra de Gran Canaria.
Por cierto, nos regalaron las copas de El Grifo con las que estuvimos catando durante la visita, que llegaron enteras a casa, a pesar del viaje de avión.


Tras la completa visita nos acercamos a la famosa Ahumadería de Uga, donde no había cola así que entramos, siguiendo los carteles, hasta la barra donde atienden a los clientes. Allí había una chica, preparando piezas al vacío, que nos preguntó directamente cuánto queríamos. Cogimos un trozo grande que lo repartió en dos paquetes, a los que les hizo el vacío, pagando 28’2€ (sale a 40€ el kilo y sólo aceptan cash). La chica no se paró en absoluto en explicarnos nada ni cruzó más palabras que las necesarias para despachar, a pesar de que lo intentamos, siendo todo muy frío. Por lo que nos explicaron, gente de la isla que incluso se dedica a hostelería, el trato con ellos no es el más amable, de hecho el salmón estaba muy bueno pero no nos dieron ganas de volver…

Como ya era mediodía paramos a comer en la famosa e instragameada La Bodega de Santiago, donde había reservado mesa para las 13;45, sólo un rato antes a través de su web. Pedimos steak tartar, garbanzas y beifo barrado (es cabrito adobado), todo muy rico aunque las raciones no eran muy abundantes, salvo la de garbanzas. Además pedimos un merengue de postre, una agua con gas y una botella de Benje tinto, pagando por todo 114’45€.




Tras la comida nos dirigimos hasta Los Hervideros, en el municipio de Yaiza, donde dejamos el coche en el parking que hay al efecto, sin ningún problema. Se trata de cuevas y acantilados de origen volcánico que reciben ese nombre por el ruido que hace el agua al batir contra las rocas, aunque el día que fuimos no estaba especialmente revuelto (podéis ver un pequeño vídeo pinchando aquí), igualmente fue bonito.
Después nos acercamos hasta el Charco Verde o Charco de los Clicos, al lado del pueblo de El Golfo. Se trata de una bonita laguna de color verde que se encuentra en el cráter de un antiguo volcán, contrastando con la arena negra (al parecer el color proviene de unas algas que viven en el lago). Dejamos el coche en el aparcamiento que hay cercano y caminamos unos metros hasta el mirador.

Dejamos el coche aparcado en la Marina Rubicón, en Playa Blanca, y dimos un paseo, resultando ser una zona preciosa. Caminamos hasta la Torre del Águila, el llamativo Hotel El Volcán, etc. Nos acercamos después a la Playa del Papagayo, por un largo camino de tierra pero cuando llegamos ya estaba bastante oscuro así que no pudimos verla bien.




Para cenar nos dirigimos a La Sede, una de las vinotecas más famosas de la isla. Regentada por Susan, Eduardo y Denis (de ahí el nombre), en Playa Honda, ofrecen vino de Lanzarote, Rioja y Champán, pues es lo que a ellos les gusta. Pedimos unos tacos de atún picante, burrata con salmorejo, causa limeña y tartar de atún, todo muy rico. Para beber pedimos La Ratonera 2023, un rosado de Titerok Akaet, y agua con gas, pagando 97’55€ (tengo que decir que la comida era mucho más barata que el vino, pues la botella fueron 36’7€). Fue muy interesante la charla con Denis, el hijo de Susan, ambos de origen alemán.



Tras la cena volvimos a Arrecife, aparcamos en la explanada que hay delante de Margarita House y a dormir.












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