Diario Algarve, Huelva y Cádiz, día 15: Cáceres

Cáceres

SÁBADO 26 SEPTIEMBRE 2020

No fuimos capaces de levantarnos a tiempo de llegar a la visita guiada por el centro de Mérida así que envié un correo para cancelarlo un rato antes. En su lugar decidimos hacer la visita guiada del Teatro y Anfiteatro, que era más tarde. Nos vestimos, cerramos las maletas y las metimos en el coche, que dejamos aparcado en el garaje el parking del Hotel Zeus (en la recepción no nos pusieron problemas, pues no había problema de espacio). Por cierto, el parking iba incluido en el precio de la habitación así que fue un muy buen precio.

Teatro romano de Mérida

Teatro romano de Mérida

Sacamos las entradas para la visita guiada en la recepción del Teatro (5€/persona), pero advierto que hay que tener previamente el bono que habíamos adquirido el día anterior para no pagar la entrada general. Como habíamos llegado un poco antes de la hora entramos a dar una vuelta por el recinto, aprovechando que apenas había gente.

Teatro romano de Mérida

La guía  que nos acompañó durante la visita se llamaba Estefanía y nos contó detalles muy interesantes durante alrededor de una hora: fundación de la ciudad de Mérida, construcción del Anfiteatro y Teatro, con sus respectivos espectáculos, etc.

Teatro romano de Mérida

Tras la visita guiada nos dirigimos a la Casa del Mitreo y Columbarios. La primera es una casa romana donde aún se pueden observar mosaicos y restos de pintura. Es bonita y además se hace curiosamente por una pasarela, en altura sobre la construcción. La otra parte de la visita se trata de una explicación de los distintos tipos de enterramiento y costumbres fúnebres que tuvieron los romanos.

Casa del Mitreo

Casa del Mitreo

Nos faltaba por visitar el Circo pero estaba un poco lejos para ir andando así que recogimos el coche y dimos una vuelta por fuera, sin llegar a aparcar. Continuamos el viaje en dirección a Cáceres, dejando el coche aparcado en un Parking privado bastante céntrico: Obispo Galarza. Dimos un paseo por el impresionante casco de la ciudad, que es precioso. Por cierto, Cáceres fue declarada por la UNESCO Ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1986 por ser ejemplo de una villa de los siglos XIV al XVI, con Casas Fuertes, Palacios y más de 1500 escudos heráldicos.

Trinidad Tapas

Trinidad Tapas

Como ya era la hora de comer nos acercamos hasta un curioso local sobre el que yo había leído buenas críticas: Trinidad Tapas. Cuando llegamos estaba vacío, pues aún era un poco pronto, pero se fue llenando poco a poco, hasta no caber nadie más. Está regentado por una pareja: él cocina y ella atiende la sala.

Trinidad Tapas

Trinidad Tapas

Es curioso porque todo el personal (ante de la pandemia tenían más empleados) va vestido con ropa religiosa, pero es que la temática de la decoración es la misma: imágenes, rosarios, celosías, confesionarios, etc. Esto fue lo que pedimos para comer:

-Croquetas de morcilla con mermelada de pimiento

Trinidad Tapas

-Wanton frito relleno de pollo a la cerveza y salsa de soja

Trinidad Tapas

-Pisto con huevo frito

Trinidad Tapas

-Solomillo a la carbonara

-Tarta de queso y Panacota de café de postre

Trinidad Tapas

Para beber pedimos dos quintos de cerveza, cuatro copas de vino (nos recomendaron Viña Puebla) y un agua con gas, pagando por todo 49’5€. Nos gustó mucho la comida, el servicio, la decoración y el concepto. Por lo que nos contaron, el chef trabajó con Dani García durante 7-8 años, habiendo abierto hoteles en 27 países durante ese tiempo. Finalmente acabó volviendo a casa para tener una vida más relajada con sus tres hijos.

Cáceres

Cáceres

Como nos estaba gustando mucho Cáceres decidimos quedarnos esa noche a dormir así que busqué un hotel, decantándome por el Hostal Hernán Cortés, dada su cercanía al centro, pero en una zona de fácil aparcamiento, en donde la habitación doble salía por 35€. Si no encontrábamos hueco en la calle tenían convenio con el Parking Primo de Rivera, descontando un 40% del precio final.

Cáceres

Recogimos entonces el coche del parking Obispo Galarza, pagando 2€ (una ganga), y nos dirigimos al Hostal. Al llegar había un hueco justo delante de la puerta del alojamiento así que allí dejamos el coche. En la recepción nos recibió un chico muy amable y simpático con el que charlamos un rato, aprovechando para preguntarle por alguna recomendación.

Cáceres
Murallas de Cáceres

Tras una horita de siesta nos pusimos en marcha otra vez hacia el casco histórico, dirigiéndonos hacia la muralla, pues el recepcionista nos había dicho que había una parte a la que se podía subir. Nos acercamos hasta la taquilla y compramos dos entradas (2’5€/persona), pero tuvimos que esperar un rato a que nos diesen paso para no sobrepasar el aforo por COVID. Una vez que pudimos subir, entramos en uno de los torreones (donde había una pequeña exposición) y desde su parte alta contemplamos las vistas de la Plaza Mayor y alrededores. Más adelante hay unos yacimientos romanos que se visitan con la entrada, donde se pueden ver restos de termas calzadas, etc.

Decidimos acercarnos hasta alguna de las terrazas que nos recomendó el recepcionista: Corral de las cigüeñas (preciosa pero estaba abarrotada, no había sitio), Las Caballerizas y Siete Sardinas. Esta última fue la siguiente que visitamos y, como había sitio, allí nos quedamos un rato. Al parecer se trataba de una casa heredada por un antiguo profesor del recepcionista del hotel, la cual había sufrido un bombardeo durante la Guerra Civil. El lugar era muy agradable así que nos tomamos una sidra y dos cañas (8’5€). También había pequeñas raciones para picar algo.

Terraza de Siete Sardinas

Cerca de Siete Sardinas

Decidimos buscar un sitio para cenar, decidiendo ir a B-nomio, un local moderno pero fuera del casco. Llamé por teléfono y nos atendieron sin problema, a pesar de ser sábado noche. Dimos un paseo hasta allí y, cuando llegamos, nos quedamos sorprendidos por el gran tamaño del local y su abundante decoración. Cenamos lo siguiente:

-Aperitivos de la casa: Terrina de lechona con gel de Puerto de Indias, Crema de puerros con crujiente de cebolla, Buñuelo de bacalao con alioli

Restaurante B-nomio. Cáceres

-Tartar de atún

Restaurante B-nomio. Cáceres

-Gyozas rellenas de costilla ibérica con dos salsas (coco y soja)

Restaurante B-nomio. Cáceres

-Arroz de rabo (exquisito)

Restaurante B-nomio. Cáceres

-Postre de chocolates

Restaurante B-nomio. Cáceres

-Petit fours: tartaleta de chocolate, tarta de limón, hojaldre de plátano y macarron (perfecto)

Restaurante B-nomio. Cáceres

Para beber tomamos La Zarcita de Palacio Quevedo 2018 (con seis meses en roble francés). Pagamos por todo 89’75€. Estaba todo muy bueno, incluido el pan (que es de elaboración propia: normal, con aceituna, de cacao y naranja).

Restaurante B-nomio. Cáceres
Panes variados y vino

Restaurante B-nomio. Cáceres

Precio razonable para lo que nos pusieron. De hecho fue quizás demasiada cantidad pero es que queríamos probar la especialidad de la casa: el arroz. Volvimos dando un paso hasta el hostal y a dormir.

Restaurante B-nomio. Cáceres

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