Lanzarote, día 6: Timanfaya, Cuervo, Quesería, Lagomar

JUEVES 20 NOVIEMBRE 2025

El día anterior había intentado las entradas para el Parque Nacional Timanfaya, sin embargo la web no me lo permitía. Llamé a un teléfono de información y me explicaron que cada día se vende una parte de tickets de manera online y que, cuando se agotan, ya sólo se pueden comprar en la entrada del Parque. Nos recomendó que llegásemos temprano, sobre las 9, o ya a partir de las 13:30, para evitar la cola en las taquillas y así hicimos… Y menos mal…

Logotipo diseñado por César Manrique
Parque Nacional Timanfaya

Por lo tanto os levantamos sobre las 7:15 para llegar a la puerta del Parque sobre las 9; una vez allí y sin bajar del coche le pagamos al guardia con efectivo, pues al parecer no hay cobertura para los datáfonos (22€ por persona). La chica del teléfono tenía razón, pues no tuvimos que esperar nada y pudimos aparcar en una de las pocas plazas que hay para vehículos (con respecto al número de visitas).

Parque Nacional Timanfaya

Resulta que no hay visita libre al parque con el coche, hay que dejar el vehículo aparcado y coger un bus turístico de línea que sale del Centro de Visitantes cada poco tiempo. Justo en cuanto nos bajamos de nuestro coche estaba uno de los buses así que nos subimos y el conductor no salió hasta que estuvo lleno (que fueron pocos minutos).

Parque Nacional Timanfaya

El bus era panorámica y además he de decir que pocas veces he visto cristales tan limpios, si se acercaba el objetivo del móvil las fotos salían perfectas, no parecía que hubiese cristal en medio. El viaje duró unos 35 minutos y os aconsejo sentaros del lado derecho en el sentido de la marcha.

Parque Nacional Timanfaya

Vimos paisajes de malpaís, tubos volcánicos, dunas, paisajes lunares, etc., parando el conductor unos minutos en cada sitio estratégico para que hiciésemos fotos desde el bus (nadie se puede bajar del mismo en ningún momento). Mientras sonaba un audio «enlatado» que explicaba, primero en español y luego en inglés, algunas cuestiones que no nos parecieron de grandísimo interés (y mira que habrá cosas interesantes para contar sobre la isla de Lanzarote, el paisaje volcánico y el Parque de Timanfaya).

Parque Nacional Timanfaya

Para mí una de las imágenes más impresionantes fue el punto más alto del recorrido, desde donde había unas espectaculares vistas del paisaje, pero ahí justo el conductor del bus no paró…

Parque Nacional Timanfaya

Cuando volvimos al Centro de visitantes acabamos de ver las otras actividades que ofrece el parque:

-ver cómo arden las ramas en uno de los huecos por el calor que se desprende de la tierra

Parque Nacional Timanfaya

-géiser que provoca un operario virtiendo un cubo de agua en otro agujero

Parque Nacional Timanfaya

-cómo se cocina la comida en una barbacoa que hay a la vista en el restaurante del Centro de visitantes, llamado El Diablo, con el simple calor natural

Parque Nacional Timanfaya
Pollo a la brasa

Sobre las 10 de la mañana estábamos listos, pues ya habíamos visto todas las actividades así que cogimos el coche y cuando salimos por la puerta del parque había dos colas: una para entrar, que medía varios kilómetros, así como otra para aparcar, ¡¡impresionante!! Yo calculo que los del final tenían varias horas de espera (pues entran coches más o menos en la medida en que van saliendo y dejando hueco para aparcar), que no sé si merece la pena, pues luego la visita es una hora escasa…

Parque Nacional Timanfaya
Centro de visitantes

Nos dirigimos entonces al volcán de El Cuervo a través de Tinajo, donde nos topamos con viñas preciosas en los cuatro sistemas de cultivo que hay en la isla: hoyos, hileras, zanjas perimetrales y chabocos, que tan bien nos había explicado Jorge, de Bodegas Olivina.

Volcán del Cuervo
Caldera

Dejamos el coche en el parking que hay para visitar el volcán, tras esperar un poco, pues es muy pequeño y comenzamos la caminata. El primer tramo es de aproximación al volcán, el segundo consiste en rodear el volcán para finalmente poder acceder a la caldera y poder pasear por ella. A nosotros nos llevó ir, entrar y volver rodeando el volcán por el otro lado, un total de una hora y diez minutos; es muy sencilla porque no hay cuestas, eso sí, no hay ni una sombra.

Quesería Flor de Luz

A continuación visitamos la quesería Flor de Luz, como una de las recomendaciones que nos había dado Jorge, el dueño de Bodega Olivina. Pertenece a Carlos y su familia, que es colombiano de nacimiento pero criado en Lanzarote desde pequeño. Poseen unas 300 cabras que ordeñan a diario, vendiendo una parte de la leche para consumo y otra la utilizan para elaborar quesos con distintas maduraciones e ingredientes.

Quesería Flor de Luz
Quesos en elaboración
Quesería Flor de Luz
Terraza con vistas a las cabras

Tras mostrarnos las instalaciones y explicarnos los procesos de elaboración pasamos a la estupenda terraza, donde nos sirvió una completa tabla de degustación:

-queso con hierbas provenzales

-queso semicurado, con hongo Penicillium

-Semicurado con pimentón de la Vera

-curado de más de un año

Quesería Flor de Luz
Tabla con forma de Lanzarote

Estaban todos buenísimos así que luego, en la tienda, después de ver más elaboraciones distintas, decidimos comprar uno envuelto en pimienta (16€) que resultó estar delicioso. Aprovechamos para preguntarle por algún restaurante cercano, pues ya se acercaba el mediodía, y no lo dudó: Casa Juan Ramón, que está en el bajo de una casa y nunca lo habríamos encontrado si no es por él.

Las Grietas

Como aún era pronto para ir a comer, nos acercamos a una zona conocida como Las Grietas, pues estaba de camino al restaurante, que se trata de formaciones geológicas originadas en la ladera del volcán Montaña Blanca. Son como tres pequeños cañones que posteriormente sufrieron la erosión, ampliando las hendiduras hasta el punto en el que se puede caminar dentro (aunque hay tramos bastante estrechos). Dejamos el coche en un pequeño aparcamiento y caminamos un poco siguiendo a la gente que había, que no era mucho. El lugar resultó ser muy chulo y no muy grande, por lo que se ve en poco rato, todo depende del número de fotos y selfies que queráis hacer…

Las Grietas

Nos dirigimos entonces a Casa Juan Ramón, que tiene pinta de guachinche, y una joven muy amable nos atendió estupendamente; esto fue lo que pedimos: papas arrugadas, bonito en adobo, garbanzas y conejo frito para comer, de postre tarta de sobao y flan de chocolate blanco, con vino tinto de la casa y un café, pagando 63’7€. Era todo casero y riquísimo, además de abundante;  he de decir que estuvimos prácticamente solos, pues sólo había otra pareja más y algún local que entró a tomar algo o a comprar tabaco. ¡¡Una gran recomendación!!

Casa Juan Ramón
Casa Juan Ramón
Papas arrugadas y bonito en adobo
Casa Juan Ramón
Garbanzas
Casa Juan Ramón
Postres más que abundantes

Continuamos la ruta al Museo Lagomar, también llamado la casa de Omar Sharif, pues perteneció a este famoso actor durante un tiempo. La casa fue diseñada por César Manrique y Jesús Soto, perfectamente integrada en la montaña, es simplemente alucinante. Al parecer Omar se desplazó a Lanzarote para rodar la película titulada «La isla misteriosa» y fue cuando conoció la obra maestra, que por aquel entonces tenía otro dueño, y no paró hasta que la compró. Según dicen las malas lenguas, tiempo después la perdió en una partida de póker, pues se la apostó sin miramientos.

Museo Lagomar

Museo Lagomar

Paseamos libremente por las instalaciones, maravillándonos con cada rincón, jardín, piscina, habitación… Deja sin palabras… Para mí una de las visitas que más merecen la pena de Lanzarote, además sólo cuesta 10€ por persona. Tras un buen rato deambulando por las instalaciones, decidimos tomar unas bebidas en la terraza y es que hay un restaurante, dentro de la casa, donde se puede comer o cenar (e incluso hay eventos especiales de vez en cuando), quedándonos con ganas de probarlo. Pagamos 8’6€ por una caña y un café, pero os aseguro que mereció la pena el rato y las vistas.

Museo Lagomar

Museo LagomarVolvimos finalmente para Arrecife, donde compramos unas cuantas viandas en un supermercado Hiperdino (23€), con la idea de cenar en el apartamento tranquilamente, pues el día había sido largo.

Cena en el apartamento                           

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