No pude celebrar mi cumple en Noviembre por culpa de unas ostras que me sentaron fatal (las comí el viernes y me estropearon todo lo que teníamos organizados para el fin de semana…) así que más adelante invité por mi cumpleaños a comer a Pelayo en el restaurante Yayo Daporta, en Cambados, pues es un lugar al que nos encanta volver.
Como ya relaté en otro artículo, abrió sus puertas en 2005 y le otorgaron una Estrella Michelín tres años después. Se encuentra en un precioso edificio histórico del casco urbano de Cambados, siendo Yayo Daporta el chef y su hermana Esther, la Jefa de Sala, además de consagrada sumiller (por ejemplo aquí).
Habíamos reservado mesa para las 15 horas pero, por razones laborales, nos retrasamos un poco. Cuando llegamos al local no nos pusieron ningún problema y nos dieron a escoger entre las mesas que estaban libres.
Enseguida nos atendió Esther, con su agradable y acogedora sonrisa, decantándonos por el MENÚ DEGUSTACIÓN (75€/persona) y el MARIDAJE DE VINOS (35€) que ella diseña para los platos. Os relato cada paso:
Para empezar un poco de Aceite Eidos de Iria con un riquísimo pan del que repetimos en varias ocasiones.
1.Tapenade de aceitunas negras: muy sabroso e ideal para abrir el apetito. Acompañado por un Cóctel de Albariño en dos temperaturas, que nos prepararon en el momento, valiéndose para ello de un sifón.
2.Trío de moluscos: Almeja en salsa verde de codium (esferas que explotaban en la boca), Ostra cebiche y Empanada de berberechos. Preciosa presentación, difícil de decidir cuál de las tres preparaciones me gustó más. ¡Ah! y esta ostra no me sentó mal, todo lo contrario ;P. Esther nos sirvió Viña de Martín Os Pasás, vino blanco elaborado por Luis Anxo Rodríguez dentro de la DO Ribeiro.
3.Navaja de la ría con su jugo, lima kaffir y ajo: este plato fue acompañado por un vino blanco de Austria, Liebedich 2012, elaborado con la variedad Grüner Veltliner, perteneciente a la DO Wachau.
4.Versión de vieira a la gallega: espectacular pieza por sabor y tamaño. Maridaje con otro vino blanco, esta vez francés, Les Marnes 2011, elaborado con Savagnin, dentro de la AOC Côtes du Jura.
5.Consomé de pescado al azafrán, gyoza de alga rellena de marisco: servido con bivalvos, huevas de pescado, etc. Sabrosísimo plato que incluye algunos de los mejores productos de la zona.
6.Pulpo salvaje: con una cuidadísima y atractiva presentación. En este momento llegó mi querido vino de Jerez en forma de Palo Cortado de Bodegas Tradición, VORS 30 años, excelente.
7.Choquito de la ría en su tinta: servido con un rico caldito. Esther decidió cambiar a un champán, lo que nos pareció fenomenal. Nos sirvió un Champagne, Les Vignes de Montgueux, de Jacques Lassaigne, blanc de blancs, extra brut. Delicioso.
8.Callos de ternera estofados con callos de bacalao al pilpil: presentados dentro de una campana de cristal, muy melosos, estupendos. Continuamos con el champán, que limpia perfectamente la boca y anima a seguir comiendo.
9.Merluza con berberechos y algas: otro plato muy representativo de la zona. Para acompañar Le Mont 2012, vino blanco elaborado con Chenin blanc por Domaine Huet y perteneciente a la AOC Vouvray.
10.Timbal de pollo de corral en pepitoria con setas de temporada: plato lleno de sabor. Para beber Chardonnay 2013 de Marimar Estate, vino elaborado por la familia Torres en California.
11.Café, aguacate, jengibre y lima: comenzamos los postres con esta original combinación que resultó de gran elegancia y acierto. Aparecieron por tanto los vinos de postre, concretamente un Tokaji, Château Dereszla Muskotály Reserva 2003, vendimias tardías.
12.Imperial de chocolate, helado de café y canutillo de cacao con espuma de citronella: ideal para los amantes del chocolate. Acompañado por Casa del Inca 2011, elaborado con Pedro Ximenez, del Equipo Navazos.
13.Petit fours: acompañando a los cafés sirvieron unos dulces variados (trufa, bica, oreja, etc.).
Fue un menú completo, elegante, con un estupendo maridaje, que hizo que el tiempo se nos pasase volando. La presentación de los platos es, como siempre, muy cuidada y la vajilla espectacular. Pudimos conversar con Yayo un par de veces a lo largo del passe, aprovechando que salió de la cocina para saludar a los comensales. Cada vez que volvemos a este restaurante es un placer, pues se disfruta de toda una experiencia gastronómica pero con la sensación de estar como en casa gracias al trato del servicio.
Dejar una contestacion
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.