Diario de Ginebra: preparativos y día 1

Mirando un día vuelos vi uno directo de Santiago a Ginebra con Easyjet por 70€ así que decidí que aunque era un poco pronto para saber qué sería de nuestras vidas (estábamos en Abril), me apetecía celebrar mi cumpleaños allí, que es en Noviembre. Yo había estado de Erasmus en esta ciudad en 2004-2005 y guardo de esa experiencia algunos de mis mejores recuerdos así que quería que Pelayo la conociese. Por lo tanto compré dos billetes, del 18 al 22 de Noviembre, pues no había vuelos todos los días y los hoteles eran extremadamente caros (bueno, en realidad en Suiza no hay nada que yo conozca que sea barato…).

Tras buscar alojamientos en Airbnb y en hoteles, me decanté por el Hotel Central, que estaba muy céntrico y tenía el precio más razonable, habiendo claro está truco: la habitación constaba de una litera, ducha y lavabo, con el wáter en el pasillo, y por tanto compartido. Las cuatro noches salían por unos 500€, que fue lo más barato que encontré… Lo bueno es que los turistas que reserven en alojamientos marcados se les facilita un bono de transporte gratuito para los días de viaje, por lo que este punto hay que tenerlo también en cuenta. Reservé en la web de Booking, obligándome a meter un número de cuenta para asegurar la reserva.

El 5 de Junio recibí un correo de Easyjet en el que se informaba que el vuelo cambiaba de hora de vuelta, retrasándolo 30 minutos, sin problema. Si embargo el 6 de Agosto volví a recibir noticias de Easyjet diciento que nos cambiaban el vuelo de ida del 18 al 19 de Noviembre, y que por tanto me daban la opción de aceptarlo o de devolverlo, así que no nos quedó más opción que quedarnos el billete, a pesar de perder un día. Menos mal que, como había mucho tiempo, en Booking pude anular la noche de hotel, pues no se pagaba hasta dos días antes, bajando la cuenta a 365€ por tres noches. Hubo un momento en que incluso valoré en cambiar el hotel por una habitación en piso compartido en alguno de los apartamentos que se ofrecían, pero estaban todos bastante lejos y el precio, el baño no era privado y el precio era muy similar así que nos quedamos con el hotel. No tengo claro además si todos los alojamientos de Airbnb se aceptan a la hora de que la Oficina de Turismo tramite el abono de transporte gratuito, que por cierto incluye todos los buses, tranvías y barcos/mouettes de la ciudad. Si más dilación comienzo el diario de nuestro corto pero intenso viaje a Ginebra.

DÍA 1: MARTES 19/11/2025

Nuestro avión salió puntual de Santiago a las 14:30, llegando a Ginebra a las 16:30. Una vez en destino salimos del aeropuerto sin pasar ningún control y, una vez fuera de la terminal, buscamos la parada del bus 5, que ya estaba en la puerta (la verdad es que estaba todo muy bien indicado); también va al centro el tranvía número 10. Había bastante tráfico así que tardamos un poco en salir de la zona del aeropuerto, llegando a la parada de Bel Air unos veinticinco minutos después. Por cierto, el conductor nunca pide el billete, sólo si se sube un revisor es el que controla a los viajeros, y si no llevan el ticket/abono pone una multa (a mí me pasó estando de Erasmus, pues me había olvidado el abono en la habitación).

Tour-de-l’Île, en de Bel Air

De allí al Hotel Central fueron 5 minutos caminando; estaba en un edificio de viviendas con bajos comerciales, en la Rue de la Rôtisserie, paralela a la Rue du Marché, llena de comercios y bullicio. La recepción está en la planta 6ª así que allí nos entregaron la llave y la habitación estaba en otra planta, cumpliendo con lo que habíamos visto en las fotos: litera, pequeño balcón, lavabo, ducha, mesa, dos sillas, TV y un pequeño armario; el váter estaba fuera, en el pasillo, y tengo que decir que siempre nos lo encontramos limpísimo. Para tres noches fue más que suficiente, destacando lo céntrico que está, la única pega es que los colchones eran muy viejos y los somieres hacían además un ruido espantoso cada vez que nos movíamos.

Hotel Central

Dejamos las maletas y salimos a dar un paseo, siendo alrededor de las 17:30h; en media hora era ya de noche cerrada por lo que las dos orillas del Lago Léman comenzaron a iluminarse. Caminamos por la orilla del lago donde se encontraba nuestro hotel, para luego continuar por el Jardín Inglés, donde se encuentra el famoso reloj de flores (aunque tengo que decir que siendo de Coruña me gusta más el de mi ciudad). Por cierto, no pudimos ver durante nuestra estancia en la ciudad su conocido símbolo, el Jet d’eau, pues se encontraba en tareas de mantenimiento.

L’Horloge fleurie

Aprovechamos para entrar en un supermercado de la cadena Migros para hacer algo de compra para los desayunos y bocadillos, pagando 45’7CHF (el franco y el euro estaban muy parejos). Aprovechamos un apartado que había justo en la entrada de comida a punto de caducar, con buenos descuentos. Nos comimos en el propio supermercado, pues tienen una mesa y unas sillas en la entrada, una bandeja de sushi rebajada con un par de cafés y algunos dulces, pues estábamos desfallecidos.

Vielle Villle

Continuamos por la Vielle Villle, donde se encuentra el Ayuntamiento, la plaza del Bourg-de-Four, la Catedral de Saint Pierre, la Maison Tavel, etc, trayéndome grandes recuerdos de mi época de Erasmus en la ciudad.

Degustación de vinos y embutidos

Acabamos en un local llamado Soul Wines donde pedimos una degustación de seis vinos, tres blancos y tres tintos, con tres quesos y tres embutidos por 55CHF, casi todos los productos del país (por cierto, en Suiza, al igual que en Francia, es habitual pedir una carafe d’eau/garrafa de agua, que es gratuita). Las copas de vino eran realmente catavinos, pero bueno, para probar algo del país fue suficiente.. Eso sí, el camarero no soltaba la botellas, así que sólo pude hacer foto de las etiquetas:

Cros des Calades Béline: vino blanco francés elaborado con Viognier y Roussane en la zona Ardèche-Rhône con viñas de más de 30 años, agricultura biológica, seis meses en inox tras fermentación.

Cros des Calades Béline

Domaine de Beudon: Riesling y Sylvaner 2013, AOC Valais, viñas cultivadas bajo los preceptos de la biodinámica

Domaine de Beudon

Flisch and Flisch blanc de noir 2021: elaborado con Pinot Noir en Maienfeld por Weingut Schnell, en el Cantón de los Grisones

Flisch and Flisch blanc de noir

Adrians 2021: Pinot Noir elaborado en la zona suiza de Aargau

Adrians 2021

Clos des Calades ballon: Garnacha, Syrah y Cabernet Sauvignon

Clos des Calades ballon

Cuvée Emilia 2021: elaborado con la variedad Divico, AOC Genève, con crianza en madera de roble. Al parecer esta variedad tinta es un cruce entre Gamaret y Bronner y lleva el nombre de uno de los héroes suizos de una de las tribus helvéticas que luchó contra los romanos. Se trata de un híbrido entre varias Vitis obtenido en el país en 1997, muy resistente a las enfermedades fúngicas como oidio, mildiu o botrytis. Se cultiva principalmente en el Cantón de Ginebra.

Cuvée Emilia 2021

Los quesos y embutidos, todos suizos, fue lo que más nos gustó, pues los vinos no nos emocionaron, pero había igualmente que probar algún producto nacional. Volvimos para el hotel dando un paseo donde acabamos de cenar alguna cosa más gracias a la compra del supermercado y algo de embutido que habíamos llevado de España.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion