Diario de Georgia, día 15: vuelta a casa

LUNES 30/09/2024

Nos levantamos sobre las 8 en el Hotel Balcony de Kutaisi y acudimos a la cuarta planta a desayunar: verduras, salchcihcas, huevos cocidos, berenjenas rellenas de zanahoria, sémola, ensalada, etc. Tras el desayuno cerramos las maletas y nos dirigimos al aeropuerto de Kutaisi, pues teníamos que coger el vuelo de regreso. Antes la amable joven de recepción nos imprimió las tarjetas de embarque, pues al parecer podíamos tener sino problemas en el aeropuerto.

Quedamos con Elene, la dueña del coche, a las 11:30 delante del aeropuerto en la zona de parking libre, para hacer la devolución del mismo. Como teníamos tiempo paramos en un supermercado Spar que había de camino con la idea de gastar los últimos laris que llevábamos: té, sulgumi ahumado y adjika (mezcla de especias), pagando 27’13G/8’5€.

Kutaisi

Al rato de llegar al aeropuerto apareció Elene con su marido y dos niños en una pickup. Mientras el marido,  muy apurado, metía a los niños en nuestro coche de alquiler, ella nos pidió más dinero para lavar el coche, cuestión que nos pareció un poco abusiva y desagradable. Pelayo le dio las últimas monedas que nos habían sobrado, que sumaban un total de 10G/3’15€, pero seguía pidiendo más, intentando dar pena primero pero luego ya de una manera un poco acosadora, que no nos gustó nada, pues en ningún momento habló del tema y ya no teníamos más efectivo (hubiésemos dejado algo si nos hubiese advertido). El marido, muy cabreado, la empezó a llamar y a decirle que se metiera en el coche, o eso nos pareció… De todos modos con los dos cochazos que había allí, más los que anuncian en su página, no parecía que tuviesen mucha necesidad de andar mendigando unos laris de más… Hay que tener en cuenta que nos costó más caro el alquiler del vehículo que los vuelos, por ejemplo, y es que creo que, después de ver los precios del país, nos aplicaron la tasa de turista…

Wizzair, a pesar de que llevábamos las tarjetas de embarque impresas, nos hizo pasar por el mostrador para darnos otras tarjetas, pues al parecer en ese aeropuerto no valen las impresas en casa ni las tarjetas electrónicas… La cola fue bien larga y lenta.

Finalmente nos entregaron los documentos en el mostrador y pasamos a continuación el control de seguridad. El avión salió puntual a las 13:30, llegando 5 horas después a Barcelona (a las 16:30 horas de España). Una vez allí, abandonamos la T2A para ir a la T2B, caminando, y nos hicieron pasar otro control más.

El segundo vuelo, de Ryanair, salía a las 20:50 pero se retrasó hasta las 21:35, por lo que llegamos a Vigo más tarde de lo previsto, cogiendo un taxi para ir a casa (25’5€), dando por finalizado el viaje y comenzando con el horrible momento de deshacer maletas, poner lavadoras y volver a la cruda realidad… Paso a relataros el resumen de gastos de 15 días en Georgia y las conclusiones del viaje.

GASTOS

-Vuelos Vigo-Kutaisi ida y vuelta: 571’74€

-Alquiler de coche: 630€

-Alojamientos en habitaciones dobles: 412’17

-Entradas a atracciones, museos, iglesias, propina free tours, teleféricos, bodegas, etc: 226’71€

-Gasolina: 143’14€

-Tarjetas SIM: 30€

-Comida y bebida: 822’41€

Suma por tanto un total de 2836’17 que pagamos, y por tanto 1.418€ por persona o 94’5€ al día.

CONCLUSIONES

Tengo que decir que Georgia superó ampliamente todas las expectativas que llevábamos sobre el país, y de hecho es un lugar al que nos encantaría volver. Nos enamoramos de su gente, muy hospitalaria y cercana, yo diría que con carácter muy latino, de hecho os recomiendo que os alojéis en guesthouses siempre que podáis.

Hay muchísimas cosas para ver y hacer en un país tan pequeño, con grandes contrastes, pues podéis ver las nieves perpetuas del Cáucaso pero también bañaros en la costa del Mar Negro, como ver espectaculares yacimientos arqueológicos, visitar ciudades modernas, pequeños pueblitos, etc.

La comida nos encantó, mezcla entre Europa y Asia, pues no probamos nada que no nos encantase, además de ser muy barata. En cuanto al vino, para amantes como nosotros dos, Georgia se vuelve un paraíso, y más en época de vendimia como fuimos nosotros, pudiendo apreciar todo el trajín en las zonas con más tradición vitivinícola.

Por lo tanto es un destino que recomiendo vivamente y además no dejar que pase mucho tiempo, pues es uno de esos lugares que el turismo se podría llegar a cargar…

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