
MARTES 22 SEPTIEMBRE 2020
Nos levantamos sobre las 9 en la habitación de nuestro bonito Hotel Barrameda, situado en plena Plaza del Cabildo de Sanlúcar de Barrameda. Decidimos ir al Palacio de Medina Sidonia para verlo y tomar un café en allí pero resulta que estaba cerrado por el COVID, una pena…

Volvimos dando un paseo por el Mercado de Abastos y alrededores, donde hay unas callejuelas muy bonitas. Finalmente tomamos un par de cafés en la Ibense que está en la Plaza del Cabildo (2’6€) y volvimos para el hotel a cerrar las maletas. Nos dirigimos entonces a Sevilla, donde habíamos quedado para comer a las 14:30 en el Cañabota con unos buenos amigos que hacía tiempo que no veíamos: David y Marián.

Reservé habitación en el mismo hotel en el que nos habíamos quedado para su boda, Hotel Ayre; guardo un gran recuerdo del maravilloso de aquel fin de semana que pasamos en Sevilla. Hice la reserva, el día anterior, de una doble por 49€, que nos pareció un gran precio pues el hotel está nuevo y tiene piscina. Al llegar pedimos una plaza de garaje para dejar el coche toda la noche y resulta que no tienen parking privado, pero tienen convenio con uno cercano así que allí lo dejamos (10€ el día).

Una vez que dejamos las maletas nos dimos un baño en la piscina del hotel y después nos preparamos para nuestra cita. Como David y Marián viven al lado del hotel fuimos caminando hasta su casa para conocer a su retoño. De ahí nos fuimos en Cabify hasta el Restaurante Cañabota, pagando 5€, donde nos recibió alegremente Juanlu, el gerente. Fue toda una experiencia gastronómica de la que disfrutamos enormemente y que podéis ver más detalladamente en el siguiente artículo.

Tras el largo menú que nos prepararon en Cañabota y despedirnos del equipo nos dirigimos a una preciosa terraza llamada Pura Vida, que se encuentra en el último piso del Hotel Fontecruz. Consta de barra de bebidas, terraza, piscina y unas increíbles vistas de la Giralda (vimos cómo se fue iluminando a medida que caía la noche), es un lugar estupendo.



Cuando anocheció dejamos la terraza y Marián volvió para casa, quedándonos un rato más de fiesta (hasta la hora de cierre COVID) David, Pelayo y yo. Entonces David nos llevó a otra terraza, pero esta en la calle, llamada El Bribón, donde tomamos dos whiskies y un ron (23€).


Cuando nos acabamos las copas nos dirigimos a un local llamado Pepe Hillo donde picamos algo pero no nos convenció:
-chanquetes con pimientos y huevo frito
-Bacalao Pepe Hillo: el peor bacalao que comí nunca
Además de esas raciones pedimos un vaso de gazpacho y cinco cervezas, pagando 34€. He de decir que no nos gustaron nada los platos que nos sirvieron, es un local que no recomiendo en absoluto (quizás tenían un mal día). Luego David se empeñó en que teníamos que probar el famoso Piripiri, que es un montadito de lomo, bacon, tomate y alioli. es contundente pero estaba riquísimo y además lo acompañamos de cuatro amontillados y tres cañas (28’3€).

Después tomamos la última copa en un pub cercano, llena de gente un poco rara: whisky, cerveza y ron, invitándonos Valri. Nos echaron a la 1 y nos fuimos en Cabify hasta el hotel Ayre para descansa00.








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