Lanzarote, día 3: Jameos del agua, Bodega Olivina, Arrecife

LUNES 17 NOVIEMBRE 2025

Nos levantamos pronto en nuestro apartamento de Arrecife, Margarita House, así que aprovechamos para visitar Jameos del Agua, tras desayunar algo rápido. Justo antes de llegar compré las entradas en la web (16€/persona), así que nos pusimos en la cola de los que ya teníamos el ticket.

Jameos del Agua

Jameos del Agua

A las 9:30 abrieron puntuales la puerta y pasamos prácticamente los primeros, bajando solos por las escaleras que bajan a la cueva. Allí hay un lago donde viven los famosos cangrejos ciegos, especie única en el mundo. De ahí se sale a la superficie, donde se encuentra la preciosa piscina rodeada de vegetación. Al fondo de la piscina se encuentra casi escondida la entrada al auditorio, no os la paséis por alto.

Cangrejos ciegos

Jameos del Agua

Investigamos todos los recovecos e hicimos mil fotos, pues el lugar lo merece. En la tienda que hay a la salida compré unos anillos y pendientes para regalar y es que tienen auténticas cocadas. En todas las tiendas de los museos hay cosas similares, pero quizás en ésta había más variedad.

Jameos del Agua

A las 11:30 habíamos quedado con Jorge, el dueño de Bodega Olivina y presidente de la DO Lanzarote, en su casa-bodega para hacer una visita. Esta impresionante jornada que pasamos con Jorge la recojo en un artículo dedicado a la Bodega en la siguiente entrada así que no comentaré mucho más por el momento. Lo mejor que hicimos fue visitar a Jorge al principio de nuestra estancia en Lanzarote, pues nos dio grandes recomendaciones, sobre todo restaurantes, pues es otro amante de la gastronomía como nosotros.

Jorge y Pelayo en Bodega Olivina

Decidimos comer en Tacande, en Haría, donde pedimos: ensalada de aguacate a la brasa (curioso plato, pero he de decir que me gusta más al natural), tacos de pescado, arroz con carne de cabra, arroz con leche y tarta de queso de cabra de Haría (que fue lo que menos me gustó). Para beber tomamos vino de la casa: Celso Malvasía, un agua con gas y dos cafés, pagando 110’1€. Además tuvieron el bonito detalle de invitarnos a dos vinos dulces de Celso. No nos parecieron raciones muy abundantes pero sí estaba todo sabroso y bien presentado, además de un atento y simpático servicio.

Tacande
Aguacate a la brasa
Tacande
Tacos de pescado
Arroz con carne de cabra
Postres

Cuando salimos del restaurante ya eran las 17h, un poco tarde para Lanzarote, pues todo cierra bastante pronto, así que decidimos ir al Mirador del Río para ver la isla de La Graciosa. El mirador es otra de las obras de César Manrique, cuya entrada es de pago, pero desde los alrededores del Mirador también hay buenas vistas por lo que la gente aparca, hace las fotos y se va sin pagar (nosotros incluidos).

La Graciosa desde el Mirador del Río

Por tanto, justo antes de llegar al mirador cogimos el desvío a la izquierda y aparcamos el coche en la carretera, desde donde hay unas preciosas vistas de La Graciosa, pues está bastante más cerca de lo que yo pensaba. Se ven además unas salinas en la parte baja de los acantilados, debe de ser difícil acceder a ellas…

Atardecer en Lanzarote

Volvimos entonces a Arrecife, dejamos el coche en el parking y dimos una vuelta por el Charco de San Ginés, que está justo al lado del apartamento, zona que nos encantó por lo genuina que es y lo animada que estaba siempre. Había una tienda en la que no me pude resistir a entrar y comprar desmesuradamente, pues estaba llena de preciosuras: La Playa (es como un Alehop pero con imágenes de la isla).

Charco de San Ginés, Arrecife

Pasamos sin querer por el famoso y bonito Callejón del Aguaresío, el kiosco de la música, etc. Acabamos tomando unos vinos en un bonito local llamado Katu: un rosado de Viñátigo y un blanco de Diego por 11’2€. Volvimos al apartamento y cenamos con el estupendo vino blanco que nos había regalado Jorge esa mañana.

Kiosco de la música
Callejón del Aguaresío     

 

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